Pillines: Una experiencia outlearning
Palabras clave:
Aprendizaje fuera del aula, Ejercicio físico, Resultados AcadémicosResumen
El movimiento es una señal para el cerebro de que algo está ocurriendo, por tanto, activa los niveles de atención. No estamos hechos para permanecer sentados, y menos, para aprender estando inmóviles. El cerebro existe para moverse. Así lo reflejan estudios sobre la ascidia o la hormiga reina, que cuando llegan a una etapa de desarrollo donde requerirán menos información del exterior y su mundo será poco cambiante y, por tanto, necesitarán procesar menos información, absorben su ganglio cerebral: la ecuación es esta, cuanto menos movimiento y novedad en el entorno, menos cerebro se necesita. Si no necesitas aprender cosas nuevas, reaccionar a un ambiente inestable o movernos, el cerebro no es necesario. Por otra parte, la actividad física, potencia la velocidad con que se incorpora información nueva. Salis, (2013) quién generó grupos al azar para evaluar la relación del aprendizaje de comprensión y recuerdo de vocabulario con el ejercicio físico en distintas intensidades, encontró que realizar ejercicio con una intensidad vigorosa antes o después de ensayar para una prueba de comprensión de vocabulario, mejoraba los resultados en la misma. Además de potenciar el aprendizaje, la actividad física reduce la ansiedad y el estrés, aumenta las endorfinas, baja el cortisol, impacta positivamente en el estado de ánimo y acelera la velocidad con que se repara el tejido cerebral.
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Derechos de autor 2025 Patricio Álvarez Mendoza, Estela Marina Drake Mendoza

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